Entrada 14 – Noche inesperada –

Hoy me toca trabajar en el otro local, hay una comida de niños con sus papás por el motivo del final de curso. Estoy un poco preocupada porque me toca estar sola y esta cocina no la controlo tanto de lo poco que subo aquí. El género no está organizado por mí y si me ocurre algún imprevisto no me encuentro tan cómoda como en la otra, para poder solucionarlo. ¡Pero en fin! Valor y al toro.

Los niños son más delicados para comer y debemos tener un control más exhaustivo ya que tenemos algún peque alérgico. He intentado hacer un menú sano, con una presentación más divertida y atractiva para ellos. Por el contrario el de los papis a mi es el que menos me preocupa.

Después de la comida, estoy preparando la de los compañeros, la verdad es que hoy estamos aquí desde muy temprano y todos ya tenemos mucha hambre. Cuando podemos sentarnos por turnos a comer; ya que los comensales de fin de curso los tendremos el día entero, porque gracias a las atracciones hinchables, estarán muy entretenidos. Y los padres han decidido contratar también merienda y cena. Pero no podemos descuidar también a los demás clientes que vienen a vernos.

Cuando toca mi turno, decido comer fuera en una de las mesas de la terraza. La verdad que da alegría ver tanta vida, pero hoy esto parece la selva. Niños corriendo, gritando… dos por una lado, cinco por otro; al cabo de un rato tienes la cabeza como un bombo. Compadezco a mis compañeros de fuera hoy.

Al terminar las cenas y recoger la cocina llamo a Cat para que me recoja, hoy no pienso quedarme a esperar a nadie. La he tenido con Carlos por el dinero como siempre y ya se me están hinchando los mismísimos.

_ Sami, vaya careto traes.
_ Estoy muy caliente, la tuve con Carlos.
_ joder siempre igual.
_ Es una desesperación ¿ y haber que hago?
_ No voy a volver a discutir contigo sobre el tema.

Y como siempre dejamos ahí la conversación. Ella lo ve muy fácil, pero yo no tengo tan claro dar el paso que ella daría. Prefiero tener mal y poco, a no tener nada y volver con mis padres.

_ ¿te apetece que vayamos a ver a Mara y te despejas?
_ Pero…
_ ¿quieres o no?

Así que cogemos la autovía y nos vamos para allí. Cuando llegamos, Mara está sola tras la barra y no nos esperaba allí, ya que hoy no tenemos partido.

_ Mara: ¡¿pero bueno chicas, y vosotras aquí?!
_ Cat: vinimos a verte.
_ Mara: ¿y a ti qué te ocurre Samanta? Vaya cara traes.
_ Cat: no tuvo un Buen Día.
_ Yo: ponme un ron-cola anda.
_ Cat: muy fuerte vas tú ¿no?

Cata me estaba avisando, sabe que el alcohol me afecta mucho si bebo enfadada. Pero decidí ignorarla.
Después de unas partidas de dardos y unas copas ya estoy más relajada, creo que más por lo segundo que por lo primero.

En una de las tiradas de Catia, divisó como entran al bar una chica morena de pelo rizado a la altura de los hombros; y le sigue una rubia de ojos azules, con el pelo a la misma altura, pero liso.

Catia saluda a la morena, no se de que la conoce, pero le voy a preguntar. A la rubia no la conoce porque se la están presentando ahora. Cuando vuelve a la diana no reparo en preguntar.

_ ¿Cat quién son esas?
_ La morena es una calienta asidua del bar. Viene mucho aquí con la familia.
_ ¿familia?
_ Si, su padre y su hermano trabajan juntos. Tienen una empresa y cuando terminan la jornada el viernes, vienen aquí todos. Sus padres, su hermano con la mujer y los hijos y dos empleados más. Ella viene muchas veces con ellos y desde que me la presentó Mara la saludo. La rubia por lo visto es su novia. En militar y vino desde Cuenca a verla. Aunque me la presentó como una amiga. Pero la rubia no lo oculta tanto. Ven que te las presento.

_ Alba mía, te presento a una amiga. Ella es Samanta. Sami, ella es “amiga” De Alba; se llama Laura…

Después de las presentaciones, ya estamos las tres tomando unas copas. Mara y Cat hablan de sus cosas dentro de la barra. Y las chicas y yo nos estamos conociendo.

_ Sami, ya es tarde ¿nos vamos? Sabes que mañana madrugo, y tengo que conducir. Tengo que descansar.
_ La última y nos vamos ¿vale?
_ ajedrez Sami eso me las dicho hace una hora. Por cierto ya deberías dejar de beber.
_ Tranquila. Una y nos vamos de verdad.

Cat, se está enfadando. Hace tiempo que quiere irse y esta aquí aguantando por mí. Pero me lo estoy pasando bien. Y estas dos están igual que yo. Así que solo reímos y lo demás nos da igual.

_ Mara: chicas esta es la última que pongo. Rayo ya ha cerrado y viene para aquí. Así que yo también voy a ir cerrando.
_ Alba: vengaaaa ¡no nos Cortés el rollo!
_ Mara: no os corto nada, pero yo mañana tengo que abrir de nuevo. Llevo aquí todo el día y estoy aguantando más por vosotras. Y ya es tarde.
_ Sami, nosotras nos vamos ya también. Aún nos queda el viaje y sabes que madrugo.
_ Yo: La última, la ultima.

Esa última nos llevó casi otra hora. Cuando ya decidimos irnos, las chicas le preguntan a Cat que si las acerca al centro. Van a seguir la fiesta allí. Hay una calle llena de garitos y es donde se concentra la gente.

_ Alba: ¿nos bajas al centro en el coche?
_ Cat: claro, no hay problema. Me pilla de paso. Cojo la salida de allí para ir al pueblo.
_ Mara: Chicas ser buenas. Nos vemos.
_ Cat: Nena, nos vemos el día del partido. Y si no hay, el viernes sin falta estoy aquí con Kevin.
_ Mara: ¡os quiero!

Una vez estamos las cuatro en el coche, Laura y Alba hablan entre ellas sobre donde van a ir.

_ Laura: ¿chicas, no os vais a quedar?
_ Cat: ¡no! Ya es muy tarde.
_ Alba: venga, solo una y os vais.
_ Cat: ¡que no!
_ Laura: Samanta quédate tú.
_ Yo: Emm… ( yo quería seguir de fiesta, pero Cat, estaba enfadada y no se iba a quedar ni a una rápida. Me conoce mucho y sabe que ni rápida ni nada) yo tengo que volver con ella, mañana trabajo y no hay ningún bus que me deje a tiempo.
_ Laura: ¡quédate! Luego te llevo yo.

Mire a Catia, su cara era un poema. Y no me hacía falta hablarle. Ella ya lo sabia y saltó antes de que mis labios articulasen palabra alguna.

_ Cat: Samanta no te lo flipes, ¿ como coño te va a llevar? Si está igual de bebida que tu o más.¿estas loca?
_ Laura: ¡venga si! Tú te quedas y luego te llevamos en mi coche.

Nadie hablaba, solo Cat para ir diciendo a las de detrás; que como mancharan el coche por las copas que llevaban en las manos… la iba a liar.

Al llegar al centro, Catia aparca en doble fila y se despide de las chicas en voz alta, pero no gira la cabeza. Ni siquiera las mira. ( madre mía, si que está enfadada)

_ Laura: vamos Samanta baja.
_ Yo: Cat… si me quedo tu…
_ Cat: ¡haz lo que te salga del coño! Pero es un riesgo que te lleven.

Tenía razón, estábamos bebidas. Pero de aquí hasta que me tuvieran que llevar… si deja ella de beber… me lié la manta a la cabeza y abrí la puerta del coche. Cat se giró hacia mí y grito:

_ ¡¿ TE VAS A QUEDAR?!
_ no te enfades.
_ ¡¿QUE NO ME ENFADE?! Llevo más de dos horas largas haciendo el jilipollas por esperarte y ahora te quedas. ¡No me jodas Samanta! Haberlo dicho antes y yo ya estaba en casa durmiendo.
_ Cat…
_ Ni Cat, ni pollas. Cierra la puerta que me voy.

Y una vez cerré la puerta… sin mirarme, ni decir nada; salió a toda prisa del aparcamiento. Me sentía mal, la he cagado. Pero la ebriedad de mi cuerpo hizo que lo olvidara pronto.
Caminábamos juntas hacia la calle, e íbamos debatiendo a qué local entrar. Cuando estábamos en uno, Alba se acercaba mucho a mi. Me hacia señales y yo me estaba poniendo nerviosa, porque como Laura se enterase se podía liar gorda. Ya que el alcohol hacía estragos en las tres.

En uno de los paseo de Laura al baño… Alba metió su mano en mi bolsillo trasero, cogió mi móvil y anotó su numero.
_ Espero tu llamada. Esta se va mañana y quizás tu yo podríamos vernos de nuevo.

¡¿ que?! No, no, no… Samanta que no estás para pensar. Sonríe y evade el tema. Hablaba conmigo misma. Hasta que Alba volvió a dejar mi móvil en el mismo sitio de donde lo cogio. Pero acercándose lo suficiente para dar un pequeño mordisco al lóbulo de mi oreja. Mi vello se erizo y cuando giré para mirarla… veo que Laura está llegando a nosotras. Hice un gesto y Alba se volvió también. ¡Mierda! ¿Nos ha visto? Pero enseguida Alba la canela y me doy cuenta que no se enteró de nada.

La noche transcurría bien, fuimos cambiando de local. Alba estuvo con su juego toda la noche. Hasta que mire la hora y me di cuenta de lo tarde que era.

_ Chicas lo estoy pasando muy bien. Pero tengo que recuperarme un poco para trabajar mañana. ¿Nos vamos?
_ Laura: venga, vamos a por el coche y te llevo.
_ ¿estas bien para conducir?
Si, si. Ya no bebí tanto. ¿Alba te vas a dormir en el coche? Por qué suba Samanta en el copiloto y me vaya hablando.
_ Alba: ¡perfecto! Seguro que me duermo.

Anduvimos hasta la casa De Alba, ya que era donde estaba el coche aparcado. Nos subimos, y no habíamos salido a carretera y Alba estaba profundamente dormida.

El viaje nos ayudó a Laura y a mi para saber más la una de la otra. Me contaba que hace en el ejército, porque entro en él, cómo conoció a Alba, sus gustos, aficiones… todo iba bien hasta que soltó una mano del volante y comenzó acariciar mi pierna.

_ Laura no es que no me guste. Pero creo que ambas manos deberían estar en el volante. Ya nos la estamos jugando demasiado por haber cogido el coche en estas condiciones.
_ tranquila, voy bien.
_ Y yo también voy bien, pero ambas sabemos que estamos pasadas.

Un ronquido De Alba, nos hizo reír y desviar nuestra conversación. Un tramo de carretera que hago con Catia en veinte minutos, nos llevo a nosotras más de cuarenta y cinco. Eso me hizo saber que somos unas inconscientes. Porque realmente no tenemos que ir muy bien, aunque nosotras nos sintamos genial.

_ ¿ Laura porque no subís a casa y descansáis un rato, y os vais cuando despertéis?
_ Subiría encantada si Alba no estuviera en el coche.
_ Joder, te hablo en serio. Hemos tardado un montón en un viaje de 20 minutos. Bastante suerte hemos tenido. No deberías conducir de nuevo. Llama a Alba y subir a casa.
_ ¿sabes una cosa?
_ ¿Qué?
_ Mehe quedado con ganas de ti. (Se acercó y me besó)
_ Laura para, por favor (no me creo que yo le este diciendo esto a una mujer, pero no es momento) Te hablo en serio. Subir las dos y no cojas el coche.
_ ¡que estoy bien!

Esa voz, despertó a Alba. Y le explique lo mismo a ella. Pero Laura se ofendió con el rechazo y se fueron de vuelta. Estando en la cama, me di cuenta de lo jilipollas que había sido con Catia. Siempre se la tengo que liar. Y lo inconscientes que hemos sido cogiendo el coche. Cojo el móvil para escribir a Cat, pero el cansancio me vence y quedo dormida.

 

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