Entrada 8 – Catia, mi gran amiga-

Estoy esperando a Catia en la puerta del trabajo. Hoy cenamos en su casa, y como siempre no tenemos ni idea de lo que vamos a preparar.

Casi todas las noches quedamos, siempre se preocupa por mí. Dice que así se asegura de que ceno. Y para mi también es una buena terapia. El estar en su casa rodeada de los suyos-míos hace que me evada de todo por un buen rato. Y cuando decidimos subir a su habitación para ver una película, ambas sabemos que toca sesión y no solo de cine. Es como ir a un psicólogo.

Lo que mas me gusta de ella, es que no tiene pelos en la lengua a la hora de decirme las cosas y eso no implica que me quiera menos; sino todo lo contrario. Es de ser muy  buena amiga y esta ahí en las buenas y en las malas.

Catia y yo no conocemos desde niñas, cuando todos los chavales del barrio salíamos a la calle a jugar juntos. “que buenos tiempos”.

En la adolescencia nuestras vidas tomaron caminos distintos, y nos distanciamos un poco. Y al llegar a la juventud (que no es que seamos mayores ahora, solo que un poco menos jóvenes que antes jejeje) volvimos a retomar contacto. En la noche frecuentábamos el mismo “garito” que en esa época estaba de moda. Y allí fue donde nació nuestra afición por los dardos.

Pero a pesar de todo el tiempo que hace que nos conocemos, hasta hace pocos años atrás, yo no me abrí a ella al 100% y la verdad que no se explicar el porque. No tengo ningún motivo para justificarlo y mucho menos por su parte; porque a ella siempre la he tenido a mi lado en toda su totalidad.

Siempre me ha conocido, incluso mejor que yo a mi misma. Ha sabido tratar mi introversión, sobre todo a lo que hace referencia a temas como mis sentimientos, emociones o cosas así.

Recuerdo cuando nos veían ir a todos los sitios juntas, nunca nos separábamos. Venia a recogerme del trabajo para ir a tomar algo. Le gente pensaba que éramos pareja. (Lo típico de los pueblos pequeños; hablar por no estar callados) y a ella siempre le dio igual lo que pensara el de fuera. En eso siempre la he admirado. Es tan sana y natural en ese aspecto; que solo le importa vivir su vida y estar pendiente de los suyos. Lo que opinen los demás se la trae al pairo. Solo en una ocasión me dijo: “samanta, si ya lo se, no se porque te empeñas en ocultarlo conmigo ¿tienes miedo de que cambie? Yo soy así, y así seguiré siendo me da igual tu condición sexual” y aun así, como siempre le hacia ver a ella, se lo negué y le dije que dejara de decir tonterías (y a día de hoy sigo sin saber porque me comportaba así con ella) pero nunca mas volvió a sacarlo a la luz y su forma de actuar y ser conmigo no cambio ni un ápice.

Pasado mucho tiempo, pero mucho mucho tiempo, sin venir a cuento, le comente que me gustaba una chica y no sabia como actuar con esa chica para no asustarla y que se dejara conocer más. Y siendo sincera esperaba un… “lo sabia, te lo dije, ¿Por qué me mentiste?” o algo por el estilo. Y mi sorpresa fue cuando escuche: “¿Qué sabes de ella, por donde la ves? Vamos a buscar una solución a esto”

¡Ala! Así de tranquila, como si lo que le hubiera preguntado hubiera sido la hora. Y hasta el día de hoy todo ha seguido así de natural. Catia me conoce tanto que ha sabido esperar el momento a que le cuente las cosas. Y luego aunque  ella supiera o intuyera lo que pasaba, no lo recriminaba, sino todo lo contrario; me ofrecía su ayuda, su apoyo o su reprimenda, dependiendo del problema. Quizás por eso, poco a poco yo me fui abriendo con ella y a día de hoy no tengo a nadie mejor en mi vida. ¡Es mi hermanita! Y eso a nadie pondrá cambiarlo.

El verano que trabajamos juntas fue el mejor de mi vida. Yo trabajaba en un bar pequeño que acababa de abrir al público y me ocupaba de la cocina. Y ella entro de camarera para la terraza. Tenemos  mil batallitas para contar a los nietos, cada día pasaba algo diferente. Pero desde que entrábamos, hasta que salíamos de trabajar estábamos todo el tiempo riendo. Deseábamos volver al día siguiente del buen ambiente que había. Incluso la terraza empezó a llenarse todos los días y teníamos un montón de trabajo. Contagiaba su alegría a todos los clientes, con todos bromeaba y ellos encantados, se iban siempre con una sonrisa y un “hasta mañana”. Y cumplían su palabra. ¡Que gran verano!

  • “Samantaaa ven hacia la luzzzz…” (oía una vocecilla a lo lejos y un coche hacia ráfagas)
  • “¡que tonta eres! Vas a dejarme ciega”
  • “es que llevo un rato mirándote como estas embobada. Y no sabia si bajar las pinzas del coche, digo esta chica se quedo sin batería y no llega para subir al coche”
  • “jajaja; anda, anda que si te digo en lo que estaba pensando…”
  • “¿has pensado ya en lo que vamos a cenar?”
  • “no se Cat, lo que tu quieras”
  • “grrr… ya estamos con la frase”
  • “ah! Primero paramos a comprar pipas, que hoy toca peli”

Al llegar a casa de Catia, nos fumamos un cigarro con mama Inma, que esta en el salón viendo la tele. Su padre llega poco después y nos ponemos hablar de que no sabemos que hacer para cenar.

  • mama Inma: ¡que novedad!

Al final, hemos hecho arroz con verdura rico, rico. Y al estar en la habitación, segundo dilema; ¿Qué vemos? Lo único claro es que será de terror.

  • “¿Qué tal en el curro Sami?”
  • “la verdad que estuvo tranquilo. ¿sabes que el otro día me paro Eusebio en el portal?”
  • “¡¿no fastidies?!, ¿te dio un toque?!”
  • “tía normal, pero vamos que ya lo he solucionado. Ya fui a verlo”
  • “¿solucionado o has puesto una tirita?”
  • “Cat…”
  • “joder tía, no lo entiendo pero vale. ¿Qué peli te apetece ver?”
  • “ me ha recomendado una chica del chat, que veamos la de -no respires- dicen que esta muy bien“
  • “¿el chat?”
  • “jajaja ya te contare”

Ver una peli de miedo con Catia es tremendo, le encanta este genero al igual que a mi; y no le da miedo, pero cada vez que sale una escena inesperada, o un sonido propio de estas películas, empieza a retroceder en la cama, porque necesita tener contacto con alguien antes de dar la encogida pertinente. Y como ya lo se, yo me voy moviendo para que su agonía aumente; hasta que se gira y grita “¡donde estas, que me van a asustar!” jajaja. Un día calcularemos mal y terminaremos las dos en el suelo. Jajaja.

La película nos ha encantado, nos tuvo enganchadas desde el principio.

  • “ joder con el ciego, como las gasta”
  • “¡coño y que no respires! Si me falta el aire, de todo el tiempo que lo aguantaba; por si el ciego me escuchaba a mi.”
  • “jajaja me ha gustado mucho”
  • “pues ya le puedes ir preguntando a tu amiga del chat, que nos recomiende otra.”
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