Entrada 6 -día en familia-

Hoy me he despertado antes de que suene la alarma, y me encuentro muy descansada, así que tengo energía suficiente para afrontar el día de hoy.

Al llegar anoche Richi, estaba en la habitación con Natalia que vino a dormir. Y la casa estaba en orden. Cosa que agradecí muchísimo.

  • “¡buenos días!”
  • “¡ay! Natalia que susto me has dado, no esperaba encontrarte en la cocina”
  • “jajaja, hoy tenia que madrugar, ¿te apetece un café?”
  • “vale, voy a darme una ducha antes”
  • “¿quieres una tostada?”
  • “¡si!, ah, Natalia voy a llamar a Eusebio ahora para ir a verlo”
  • “muy bien, mientras te duchas bajo al cajero, saco dinero y te doy mi parte”

Después de una buena ducha, y un desayuno agradable con Natalia, me encuentro contenta. Natalia me ha contado que hoy es el cumpleaños de su novio y van a pasar el día fuera. Creo que viajaran a Madrid para hacer unas compras. Aunque les apetece ir a ver Toledo. Lo decidirán cuando se vean.

Eusebio es un hombre madrugador así que voy a llamarlo ya, para ir a verlo antes de marcharme al trabajo.

He salido de trabajar a las 19:00 PM y el resto de la tarde la tengo libre. Antes de subir a casa, pasare por el súper, tengo que comprar unas cosas.

Al llegar arriba no tengo aliento, subir cargada con las bolsas me dejo exhausta. Libero una mano de la carga para poder alcanzar las llaves y abrir la puerta. Apenas he empujado la puerta, cuando Richi me la abre de golpe. Y con lo loco que esta, y lo curioso que es; termina dentro de la bolsa que deje en el suelo. Se hace un lío para salir y el ruido que provoca al moverse por la bolsa lo asusta y lo pone más nervioso. Me entra la risa con esta situación tan cómica y no puedo ayudar a Richi, la compra empieza a esparramarse y al final no se como consigue destrozar toda la bolsa y liberarse.

(¡Bien! Richi 1 – bolsa 0)

Termino de recoger el destrozo y la compra; y cuando estoy colocando lo que he traído en los muebles, Richi aun esta sofocado. Pobre, que susto se ha llevado.

Una vez recogido el piso, llamo por teléfono a mi hermana. Y quedo con ella en su casa para vernos y ver a mi sobrino.

  • “¿te quedas a cenar Samanta? Rubén estará a punto de llegar. Me dijo que hoy se retrasaba porque tenia que hacer horas”

¡Ay mi niño! Parece que fue ayer cuando lo tenía en mis brazos y a día de hoy sería yo la que debiera estar en los suyos. ¡Es todo un hombre ya!

  • “vale, así también lo veo. ¿y mi cuñado?”
  • “hasta el viernes no esta aquí”

Mi cuñado trabaja en la construcción, y tal y como están las cosas, suele pasar toda la semana fuera, ya que los destinos son muy largos. Pero como dice mi hermana: prefiero estar sin él, a tenerlo en casa consumido por el desempleo.

La verdad que con los tiempos que corren y esta tasa tan alta de paro, quien cuenta con un trabajo ha de sentirse un privilegiado.

  • “¡hola tita! Ya era hora que te dejaras caer por casa”
  • “¡que dices enano! El trabajo que me tiene ahogada”
  • “si, si, enano. Pero tengo que bajar la cabeza, para poder ver tus ojos”

Y acto seguido se funde en un abrazo conmigo. Como adoro a este niño. Me tiene ganada desde el momento que sus ojos conectaron con los míos, aquel 28 de abril de 1996.

Ya es sabido por todos que una tía da el amor de una madre, el apoyo de una hermana y la comprensión de una amiga. Y yo tengo la suerte de contar con las tres facetas hacia mi sobrino. Estamos muy unidos,  con una confianza y complicidad abismal. (Si mi hermana supiera más de una jajaja…)

  • “Rubén ayuda a tu tía a poner la mesa”
  • “¿Isabel te hecho una mano en la cocina?”
  • “hoy es tu día libre, y no olvides quien te enseño en la cocina”
  • “te refieres a mama, ¿no?”
  • “jajaja, ella es la reina de los fuegos. Pero yo soy la mayor y esta es mi cocina. Jajaja”
  • “vale, vale… una retirada a tiempo es una victoria”
  • “¡vamos todos a la mesa!”

La velada es agradable siempre que se esta rodeada de la familia. Cuando nos sentamos en el sofá al terminar, para hacer un poco de sobremesa; mi hermana me comenta que Carlos la ha llamado.

  • “¿Qué te quería Carlos?”
  • “me ha dicho que este fin de semana trabajo”
  • “supongo que será por las comuniones, debido al numero elevado de reservas han adelantado la apertura del otro local.”
  • “por eso me sorprendió ver su numero en la pantalla. Hasta verano no contaba con él, como sucedió el año pasado”
  • “¿vas abajo conmigo o subes con Carmen?”
  • “me quedo abajo”

Me gusta eso. Trabajar con mi hermana es muy cómodo. Y la manera de organizarnos hace que vayamos más rápidas y desahogadas a la hora del servicio.

  • “recuerda que aquella es mi cocina, yo doy las ordenes”
  • “jajaja. Me queda claro”
  • “ves descansada. Contamos con dos comuniones y bastantes comensales”

La noche termina bien. Y el tiempo me pasa rápido. Me despido de ellos y me marcho a casa, que las 9:00 AM llegan muy rápido. De camino a casa, voy haciendo inventario de manera mental. Por si recuerdo que algo nos falte para el fin de semana, y tengamos margen estos días para pedirlo y que llegue a tiempo.

Cada vez que Isabel y yo estamos solas en un servicio, quiero que todo sea perfecto y no tengamos sorpresas de última hora. Para que Carlos y Carmen queden contentos y la vuelvan a llamar. Por lo menos en este aspecto Carlos cumple a la perfección. Termina el fin de semana e Isabel recibe su sueldo. Y es un extra importante para ella y la economía de su casa.

La semana pasará rápido, a pesar de los nervios deseo que llegue le fin de semana y poder estar con mi hermana y la cocina. UNA CONVINACION PERFECTA.

 

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