Entrada 3 -amistad y traición-

Estaba furiosa, cuando ponía la lavadora se me cayó una camiseta por detrás, y al moverla… ¡sorpresa! Un vestido, y este era inconfundible. Sabía que no era de Natalia y por supuesto que mío tampoco era.

Un vestido súper corto, de tirantes, negro y con un escote hasta el ombligo. ¡Era de ella! Aun sigo encontrando cosas suyas por todo el piso. Y casa vez que esto ocurría, me ponía de una mala leche que me era inevitable. Los recuerdos invadían mi mente, y no precisamente los bonitos que esos eran los primeros. Sino todo lo contrario. Los feos, los dolorosos, los que hacían que tuviera esta mala ostia. ¿Por qué un puto vestido me ponía así? En el fondo lo sabia, ese simple vestido que sujetaba entre mis dedos ahora, me hacia recordar que la herida de Adriana seguía abierta. Y no solo abierta, estaba grabada en mí a fuego. Y sus consecuencias aun me golpeaban a día de hoy.

Echo la vista atrás y no se como aquella chica de carita angelical, ojos verdes esmeralda y tez pálida. Que caminaba por la plaza y se me acercaba haciendo movimientos con las manos, para preguntarme si tenia fuego para encender un cigarro. Como de la noche al día cogimos esa amistad tan grande y pura.

  • “¡pura ostias Samanta! Por tu parte, porque por la suya…”

Como explicaba el viaje desde Bulgaria a España, junto a su hermana y el marido de esta. Con la ilusión de iniciar una nueva y mejorada vida. Llegando a un pueblecito pequeño donde la pareja se había puesto a trabajar como guardeses de una finca, en la que estaban muy contentos y habían formado una familia. Pero a ella se le hacia pequeño y terminó aquí donde encontró un trabajo de camarera.

Las cosas se le empezaron a torcer, cuando perdió el trabajo y no podía pagar el alquiler. Al principio yo le daba parte de mi sueldo para que saliera del apuro, pero la situación no se podía sostener.

Una tarde en el trabajo, Carlos estaba muy enfadado. Uno de los camareros le dijo que se iba. Que dejaba el trabajo por motivos personales y esa noche teníamos una boda y Carlos no podía permitirse el lujo de prescindir de un camarero, ya que nos quedaríamos cojos en el servicio.

  • “Carlos, si quieres puedo avisar a una amiga.”
  • “¿trabaja bien?
  • “si”
  • “dile que en una hora se presente para hablar con ella”

Así es como empezamos a trabajar juntas, y casi sin saberlo a vivir juntas. Yo salí de casa de mis padres, para independizarme en donde hoy es mi casa. Todo iba sobre ruedas. Mi casa, mi trabajo, mi amiga… mi vida no podía ir mejor. Estaba tan bien que daba miedo creerlo, por si fuera un sueño que pudiera romperse.

Pasaron los meses, y fue cuando a mi jefe le dio la neura. Llegó el día de cobro y cuando fui a recibir mi sueldo Carlos solo me dio una cantidad.

  • “lo siento Samanta, las cosas no van bien, y no puedo darte mas. Ya te lo iré dando. Pero tranquila con esto y el fin de semana que he pagado a Adriana; cubrís el alquiler.”
  • “¡¿Cómo?! Adriana trabaja los fines de semana, pero su sueldo es de ella. Yo necesito el mío.”
  • “Samanta ahora no lo puedo hacer de otra forma; dame tiempo.”

DAME TIEMPO… esas palabras no salen de mi cabeza.

Desde ese día, no he vuelto a cobrar el sueldo entero. Los gastos eran los mismos, pero los ingresos habían bajado, ya que Adriana también recibía su sueldo por fascículos. Al principio ambas nos apretamos el cinturón, pero juntas íbamos saliendo hacia delante. Hasta que de buenas a primeras Adriana se cansó de la situación y lo que recibía era para su único beneficio, dejó de pagar su parte de alquiler, no hacia compra, ni agua, ni luz… y solo la veía por casa para dormir.

Yo llegaba del trabajo y me ponía a limpiar, porque ni del piso se preocupaba, de lo que recibía por parte de Carlos, pagaba el alquiler, luz, agua, hacia pequeñas compras de las cuales no me daba tiempo a disfrutar. La bola se me iba haciendo más y más grande. Menos mal que mi casero es flexible y me aceptaba dinero según yo podía ir dándoselo.

Por mas que hablaba con Adriana de que esta situación no debía llevarla yo sola, que tenia que ayudarme. No me dejaba seguir hablando y terminábamos discutiendo. De pronto una noche llego de trabajar y la veo tumbada en el sofá.

  • “¿no duermes?, mañana tienes que abrir”
  • “no, no. Ya no voy a trabajar allí, esta tarde fui hablar con Carlos, le pedí todo el dinero y le he dicho que me voy. Pasado mañana empiezo en un nuevo bar. En el mueble te he dejado dinero para el casero. Me voy a la cama”

Y sin más, cerró la puerta del salón dejándome sola. Sin poder replicar nada. Fui al mueble y busque el dinero, me costo encontrarlo porque solo había dejado cincuenta euros. ¿En serio? ¿Cincuenta euros?

A la mañana siguiente cuando me iba a trabajar ella ya no estaba en casa, y en los días posteriores por su nuevo trabajo no coincidía con ella. No sabia porque nuestra relación de amistad se había enfriado, ni comprendía nada de su nueva actitud. No me gustaba el rumbo que estaba cogiendo su vida y la fama que se estaba ganando fuera del trabajo, pero era imposible hablar con ella.

Los siguientes tres meses me pasaron volando, cuado la ví cargada con una maleta y me dijo que se iba al pueblo de su hermana a pasar unos días que había discutido con su nuevo jefe y se había ido del bar. Así, sin más explicaciones. Unas semanas después recibo un whatsapp de ella diciendo que se vuelve a Bulgaria. Entonces fue cuando entré en su habitación y ví que estaba TODO recogido, cuatro cosas por el suelo, pero esto lo tenía más que planeado. Y aquí me quedo yo con una mano delante y otra detrás. Dando la cara con mi casero, pidiéndole tiempo para pagar la deuda de los retrasos del alquiler de Adriana, para que no me eche del piso. Y con la puta neura de mi jefe que sigue dándome el sueldo a cuenta gotas, y no consigo respirar…

Vuelvo a la realidad del día, y después de haber puesto dos lavadoras, haber planchado mi ropa y dejado listo el piso. Me doy cuenta que he aprovechado bien mi tarde libre, pero no se si estoy mas cansada por todo el trabajo físico o por el psicológico después de la bomba de recuerdos que me dio la mierda del vestido.

 

 

 

 

Anuncios

2 comentarios en “Entrada 3 -amistad y traición-

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s